MARCAS QUE SE FUERON, PERO NO SON OLVIDADAS

Fueron líderes y parecían destinadas a perdurar hasta la eternidad, pero en alguna fase del proceso evolutivo, tuvieron que tirar la toalla y decir basta. Son marcas icónicas, que hoy siguen en el recuerdo de mucha gente.

Blockbuster. En 2004 no tenía rival. Nadie podía competir con sus 9.000 tiendas con más de 60.000 empleados en todo el mundo. Alquilaban viodeojuegos y películas. Nacieron en 1985 en Texas y en 1993, llegaban a 3.000 tiendas. Su expansión era tan imparable que en 1994 Viacom llegó a pagar 8.400 millones de dólares por ella. Una inversión segura, pensaban… hasta que todo se torció. Intentó adaptarse, pero no tuvo éxito. Primero puso en marcha un ambicioso plan de suscripción por correo, pero la gente ya recurría a su PC para ver películas. Luego intentó lo mismo vía streaming, pero no pudo competir con los precios que ofrecían plataformas como Netflix o Redbox. En 2013, el gigante del alquiler cerró su última tienda.

Pan Am. Quienes la eligieron por primera vez, allá lejos y hace tiempo, dejaron constancia que nunca habían disfrutado de nada ni remotamente parecido en el transporte aéreo de pasajeros. Pan American World Airways se fundó en 1927 y llegó a ser una de las marcas más reconocibles e icónicas de Estados Unidos. Hoy la recordamos gracias a películas o series de época que nos acercan una muestra del esplendor de esta aerolínea, con novedosas rutas por el mundo y un trato exquisito en sus servicios a bordo. Pero nada dura para siempre. Numerosas crisis energéticas y estratégicas castigaron a la compañía, aunque fue su icónica imagen la que la convirtió en el blanco perfecto para los terroristas. El atentado sufrido cuando sobrevolaba Lockerbie (Reino Unido) en diciembre de 1988 y en el que murieron 259 personas, fue uno de los detonantes de su caída a pique. Desapareció en 1991 y aunque hubo varios intentos de resucitarla, ninguno prosperó.

Napster. Supuso una revolución, ya que permitía compartir de forma sencilla y gratuita archivos MP3, con canciones sujetas a derechos de autor, entre varias personas. El servicio se lanzó en junio de 1999 y en diciembre de ese mismo año ya había sido denunciado por varias discográficas. Este proceso concedió a Napster una publicidad gratuita impagable que le llevó a alcanzar su cénit, con 26,4 millones de usuarios en febrero de 2001. Pero poco duró su alegría. En julio de ese mismo año, un juez ordenó el cierre de sus servidores y Napster tuvo que indemnizar a las discográficas con 36 millones de dólares.

Olivetti. Una leyenda en el mundo del periodismo gráfico y, por extensión, en la historia de la escritura. Se fundó en 1908 con apenas 20 empleados en las afueras de Turín. Olivetti fabricaba en principio máquinas de escribir. Sólidas y confiables habitaron redacciones de diarios y revistas hasta principios de los ‘90. Pero en paralelo a su fama, la firma nunca se quedó quieta. Se enfrascó en la fabricación de calculadoras eléctricas y en 1959 hizo realidad el primer ordenador italiano y siguió a paso firme con su carrera informática. En 1982 sacó al mercado el primer ordenador personal europeo, el M20. Y luego otros muchos. En 1990 se metió en el mundo de las telecomunicaciones. Primero llegaron los mouses, luego las disqueteras… cada vez aparecían nuevos avances que resultaban más caros de producir que de comprar. Una historia conocida y un final repetido. Como los dinosaurios.

Y LAS NUESTRAS…?

Salto 96. La casa de artículos deportivos Salto 96 nació en 1969 en un humilde garaje en barrio General Paz. Fue fundada por dos profesores de educación física, David Ruda y Gerardo Asrin, dos visionarios que introdujeron la marca Adidas en Córdoba. Vendían a crédito, en cuenta corriente de fácil apertura. Esto dio origen al nacimiento de Tarjeta Naranja, una empresa que hoy lidera el mercado de las tarjetas de crédito en el país. De a poco la marca Salto 96 desapareció y el negocio se concentró en Naranja. Precisamente “el Jefe” Ruda, que sigue al frente de Naranja, relató en una entrevista en 2010 que no durmió dos noches en su vida: cuando en 2001 el dólar pasó a 4 pesos y cuando vendió Salto 96. “Me sacaron un pedazo del corazón”, dijo.

Supermercados Americanos. Antes de la era de los hipermercados y de las segundas marcas, en cada barrio de Córdoba había una sucursal de Supermercados Americanos. La bolsita con el logo de la “carita feliz” estaba en todas las casas y sus ofertas llenaban las páginas de los diarios. Americanos “murió” de un día para el otro en manos de Disco, que, ahora, se está transformando en Vea (¿y quizás luego en Jumbo?).

Banco del Suquía. Las sucursales del Banco del Suquía minaban la ciudad. Basta recordar que este banco de la familia Roggio fue el principal impulsor del cambio de nombre del Río Primero. Un aviso de TV usaba una poesía de Arturo Capdevila: “Yo me llamaba Suquía, ese nombre me quitaron, que de nuevo me lo den, que así quiero ser llamado”. Fue vendido a los franceses del Credit Agricole, que con la crisis del 2002 lo abandonaron para que lo tomara el Nación y, años después, lo comprara Jorge Brito para unificarlo con su red de bancos Macro.

Video Visión. Surgió como una marca local de televisión de cable. Empezó muy modestamente en barrio Maipú y fue creciendo paulatinamente, con gran intensidad, imponiendo el hábito de la TV paga, con un interesante número de abonados. Cuando el negoció creció, apareció Cablevisión y compró la licencia, absorbiendo la compañía que dejó de operar con su nombre originario.

Vértice Musical. Convertida en una enorme casa de electrodomésticos de tres pisos en la mítica dirección de 9 de julio 137, Vértice Musical fue durante décadas referente de la peatonal de Córdoba. El “Disco Show VM”, un programa radial que cada semana presentaba los discos más vendidos, fue líder de audiencia en los fines de semana. Hoy (al igual que Abolengo), es sólo un recuerdo. Su quiebra fue declarada en julio de 1999 y se presentó en concurso preventivo en mayo del año siguiente.

Banco Social de Córdoba. La Argentina sabe de bancos que prometieron mucho y, al igual que su marca, se esfumaron. El Banco Social de Córdoba fue un verdadero ícono en ambos sentidos: su imagen auspició cuanto evento se realizó en la provincia, ya que su orientación estaba dada por su nombre: se volcaba más hacia lo social antes que a lo financiero. Cuestiones políticas hicieron que silenciosamente desapareciera y sus principales activos fueran absorbidos por el Banco Provincia.

Dolce Neve. La “era” Dolce Neve ocurrió durante la década de 1990 y monopolizó la venta en la ciudad. Con sus fórmulas innovadoras y bajos precios destronó a todos, desde Frigor y Laponia, hasta La Montevideana. Sobre el final de su reinado llegó Amici. En diciembre de 2002 (una época difícil para todos), las 100 marcas del grupo Dolce Neve se subastaron por 200 mil pesos. Las compró la firma bonaerense Queen Crem. Hoy no existe.

Cementos Minetti. Es la “muerte” de marca cordobesa más reciente. En la lápida dice: “2011: Minetti ahora es Holcim”, la empresa suiza que la había comprado en 1998. Fundada en 1930, Cementos Minetti está presente en las losas de media Córdoba. La planta de Malagueño (inaugurada en 1980) generó polémica cuando se instaló.

Todas estas marcas compartieron un pedazo de nuestras vidas. Muchos la recordamos con gran cariño, ya que disfrutamos momentos especiales, que van desde viajar, ver películas, disfrutar una golosina, ver construir nuestra casa, obtener un crédito o escuchar música, hasta tipear las mejores frases que revoloteaban por nuestra cabeza.
Nuestro respeto y agradecimiento hacia ellas. No han muerto en vano.

*Escribe Fernando Medeot
Fuentes: Diario BAE y Día a Día digital

Victor Gabriel Massola

Director Carrera de Marketing Colegio Universitario IES Siglo 21